
Acaba de estrenarse Mia Sarah. La película cuenta la historia de Samuel –Manuel Lozano–, un adolescente huérfano que padece agorafobia. Su abuelo Paúl, escritor, le enseña todo lo que necesita saber de la vida. Juntos, no tienen demasiados problemas para librarse de los psicólogos que contrata su hermana Marina. La llegada de Gabriel, un apasionado de su profesión y tímido con las mujeres, lo cambia todo. Abuelo y nieto le enseñarán a Gabriel el arte de la seducción, y les dejará en paz.
Al Lozano adolescente no le molesta seguir siendo, para muchos, el niño de La lengua de las mariposas, no teme ser encasillado y confiesa que le gusta ser recordado por algo así. Siempre ha interpretado a un niño con problemas convencido de que “si no hay problemas qué historias vas a contar”. Autocrítico en silencio y en su justa medida cuando repasa sus anteriores trabajos en el cine, sigue como espectador de lujo el cine español y se confiesa positivo en todo este proceso de análisis.
BP: Su nuevo título es significativo: Mia Sarah (El origen de todo está en la mirada), ¿cambia cada película tu modo de ver las cosas?
ML: Sí, pero creo que por el paso de los años. Con 8 años me decían que podía tener una mirada muy expresiva, y ahora me doy cuenta de la verdadera importancia que tiene tanto en el cine como en la vida.
BP: El director, Gustavo Ron, ha dicho que “es sobre todo una película dedicada a todos aquellos capaces de superar cualquier obstáculo para conseguir lo que aman”, situación que Manuel Lozano, protagonista de 16 años, declara que todavía no ha tenido que afrontar. Pero, ¿has sacrificado algo en tu vida para ser actor?
ML: Nunca. El día que empiece a sacrificar algo será el día en que comience a dedicarme profesionalmente al cine. Un día pueden dejar de llamarme; me gustaría seguir estudiando y compatibilizarlo con la posibilidad de seguir haciendo películas.
BP: ¿Qué guardan en común Manuel y el personaje de Samuel?
ML: Samuel si no fuera por la ayuda del abuelo estaría perdido en muchos momentos de la película y yo entiendo que soy una persona a la que le gusta tener el consejo de una persona próxima.
BP: Actor y futuro estudiante de Arquitectura, Manuel Lozano es un apasionado espectador que va al cine con sus amigos a ver los éxitos de taquilla, mientras en la intimidad visiona la industria nacional. ¿Te interesa Hollywood?
ML: No es algo que me llame mucho la atención. Debe de ser muy impresionante, pero no es una meta que me plantee.
BP: ¿Cómo te definirías?
ML: Tímido al principio. Eso siempre. Con el paso de los años voy mejorando.
BP: Con 8 años ruedas tu primera película, ¿cómo lleva un niño la popularidad?
ML: Nunca he tenido problemas con eso. Me lo tomé como un juego. Los dos primeros años sí que era muy reconocido. Por Madrid me paraba alguna gente, aunque creo que lo he sabido llevar bastante bien; espero no equivocarme.
BP: ¿Qué papel juega tu familia?
ML: Tienen muy claro que decido yo mismo lo que quiero hacer.
BP: Manuel Lozano confiesa tener agente a partir de su séptimo trabajo, pero ¿cómo es un día normal en tu vida?
ML: Como la de todos los niños. Voy al colegio. Salgo por la tarde con mis amigos, voy al cine, voy a jugar al fútbol, a entrenar, y los domingos por la tarde tengo que estudiar un poco.
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