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De espaldas a la Iglesia :: Ana Conde
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En una comunidad autónoma como Galicia, en la que el 80 por ciento de la población reconoce como propia la religión católica, en los últimos años ha surgido un fenónemo que pone en duda el conocido dicho popular. Y es que, al parecer, ya no todos los caminos llevan a Roma. Se trata de la apostasía, el procedimiento por el cual se abandona la pertenencia a la Iglesia tras haber entrado a formar parte de ella mediante el bautismo. Aunque en Galicia este movimiento todavía es reciente –los primeros gallegos en declararse apóstatas lo hicieron en 2000– lo cierto es que desde entonces ya renegaron de la institución religiosa un total de 237 personas, y eso sin contar los que lo hicieron el año pasado, según los datos facilitados por los distintos obispados de la comunidad.
De ellas, 120 pertenecen al Arzobispado de Santiago, mientras que 47 apostataron en el Obispado de Tui-Vigo y alrededor de 30 en el de Ourense. Por su parte, los obispados de Mondoñedo y Lugo registraron, respectivamente, una veintena de casos de apostasía. El censo apóstata de Santiago es, sin duda, el más numeroso de toda Galicia, ya que desde el año 2000 ha venido registrando una media de 30 renuncias anuales, las últimas 27 en 2005.
Mientras, el caso más singular es el de Tui, donde en 2005 se disparó el número de apóstatas, al abandonar la Iglesia 29 personas frente a las 7 que lo habían hecho en 2003 y 2004, respectivamente, o a las 4 que lo solicitaron en el año 2000.
Los apóstatas explican que, como el bautismo es un sacramento que implica el ingreso del recién nacido en la comunidad católica, esto provoca que haya ciudadanos que se encuentran formando parte de una religión “que jamás hemos escogido y que no se corresponde con nuestras ideas”, afirma Naiara Abásolo, una viguesa que acaba de iniciar sus trámites para realizar la apostasía.
Aunque no existe un perfil de apóstata en Galicia, el responsable de Estadística y Sociología del Arzobispado de Santiago, Juanjo Cebrián, sostiene que muchos de los que conforman “este fenómeno minoritario y escasísimo” son homosexuales, algo que confirma el presidente del Colectivo Gay de Compostela, Alfredo Saborido. A su juicio, es “totalmente comprensible” que los gays “no queramos pertenecer a una comunidad que no nos quiere a nosotros”.
El proceso
Para informar a los interesados en renunciar oficialmente de la fe católica y guiarlos en la ‘ruta del apóstata’ Internet ofrece numerosas páginas web que revelan cuáles son los pasos a seguir.
Aunque el proceso sólo exige enviar sendas cartas a la parroquia y al Obispado solicitando la cancelación de sus datos personales de los registros eclesiásticos, los que ya han pasado por la experiencia aseguran que, en ocasiones, la Iglesia pone numerosas trabas que convierten el acto de apostatar en una larga batalla administrativa y legal con el objetivo de disuadir al interesado. En determinados supuestos, hay quien incluso denuncia su caso ante la Agencia Española de Protección de Datos.
Desinformación
Desde la Iglesia son muchas y variadas las explicaciones que se dan acerca de la eclosión de la apostasía. Sin ir más lejos, el vicario general del Obispado de Lugo, Gonzalo Fraga, considera que el boom de este fenómeno surgió después de que “alguna secta” se dedicase a fomentar la negación de la fe cristiana.
Sin embargo, en lo que todos los religiosos coinciden es en la “desinformación” que existe al respecto. Así, el secretario-canciller de Mondoñedo, Félix Villares, explica que la mayoría de los apóstatas creen que su decisión “tendrá repercusiones civiles” tales como restar poder a la Iglesia en los Presupuestos Generales del Estado, “algo que es rotundamente falso”, asevera.
En la misma línea se expresa el vicario lucense, que califica de “error” la creencia de que la Iglesia recibe dinero del Estado “en función de si somos más o menos”. “Algunos incluso piensan que al apostatar dejan de contribuir al mantenimiento de la institución, cuando en realidad esto ya lo hacen en la Declaración de la Renta al no marcar la casilla correspondiente”, concluye.
La viguesa Naiara Abásolo, periodista de 26 años, lo tiene claro a la hora de explicar por qué ha decidido apostatar. “Cuando me bautizaron nadie me pidió opinión ni permiso para pertenecer a la Iglesia, ahora la decisión es mía”, asegura esta joven, que quiere desvincularse de la Iglesia católica “por coherencia”.
Hace semanas, Naiara decidió iniciar los trámites de la apostasía, algo en lo que llevaba pensando “desde hace años” al no estar de acuerdo ni con las doctrinas de la Iglesia “ni con ninguno de su posicionamientos públicos acerca de temas como la familia, la política o el sexo”. Sin embargo, el motivo que la llevó a decidirse fue la “indignación” que sintió a raíz de las recientes manifestaciones del Foro de la Familia, promovidas por la Conferencia Episcopal y que, asegura, “fueron en contra de los derechos de muchas personas, incluso católicos”.

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