Zona de interferencias :: Alberto Ruiz de Samaniego
:: Toda leyenda triunfa por su escenografía. Así, la condesa Erzsébet Bathory (la condesa sangrienta de los surrealistas, que vivió en el siglo XVII). Fue acusada de asesinar a centenares de muchachas. En los suplicios, las víctimas eran molidas a palos, pinchadas con agujas, maniatadas hasta que las cuerdas penetraban en la carne. Pero –toque genial y memorable– finalmente las muchachas eran apaleadas desnudas sobre la nieve.
:: La repetición como motor de la farsa. No es sólo que la farsa parezca siempre servirse de ella (como en el slapstick, por ejemplo), sino algo que tal vez sea evidente en Warhol: todo acontecimiento que se repite adquiere forma de farsa. Lo periódico es paródico.
:: Patinir: tortuosos son los caminos del mundo, idénticos a los de la gracia.
:: Los personajes de las novelas de Henry James: son tan sutiles que parecen fantasmas.
:: La mejor definición de lo barroco, dada por Shakespeare: “dar nombre y música a la nada evanescente.”
:: Atracción de la fotografía de Marilyn realizada por Sam Shaw. Resurgencia del nacimiento de Venus de Botticelli. Sólo que ahora es un Eolo impersonal y subterráneo quien alza la falda de la diosa y, al permitir entrever su carne desnuda, confirma la exuberante –casi vulgar– abundancia de este avatar moderno de Venus.
:: Una oreja en medio de un solar yermo: anfiteatro griego. En ella retumban las voces de la sangre, las palabras sagradas de la tribu.
:: No hay placer más intenso que el pessoano demorar el prepararse para existir cada mañana.
:: Manes de Marte. El acero del World Trade Center se usará en la construcción de un barco de guerra para la marina de los Estados Unidos. Utilidad del arte.
:: El día en que Cioran muere, con 84 años, Fernando Savater, su amigo e introductor de su pensamiento en España, cumplía 48. Este mundo sin sentido parece gustar, sin embargo, de las simetrías. (Estas son el tipo de cosas que fascinaban a Borges).
:: Pensar en los U.S.A. como en un territorio dantesco: allí donde hay una ciudad que nunca duerme (Nueva York), y otra por donde nadie camina (Los Ángeles).
:: Tras la emisión radiofónica de La Guerra de los Mundos realizada por Orson Welles, un oyente, horrorizado, llama para preguntar si se va a acabar el mundo. “Lo siento, aquí no tenemos esa información”, le contesta, lacónica, una de las telefonistas de la cadena de radio.
:: A la manera de Bergamín: no se vive la vida, se la desvive.
:: El tema más sencillo y al tiempo más profundo de la pintura, según Ortega: un poco de materia puesta a arder.
:: Utilidad del arte. Para paliar el hambre, robaban las estatuas de los lugares públicos y las vendían como material de fundición (Argentina).
:: Robert Filliou: “El arte es lo que hace que la vida sea más interesante que el arte.”
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