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Entrevista a Iago Iglesias :: Miguel Pardo
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Aterrizó en la elite de golpe. La grave lesión de Valerón le concedió hace dos años la oportunidad volar de Tercera a Primera División sin escalas. Iago Iglesias (A Coruña, 23-2-1983) se convirtió en la nueva esperanza gallega del deportivismo y pasó de anónimo a conocido en pocos meses. Hizo nuevos compañeros, nuevos amigos y conoció el circo del fútbol por dentro para comprobar, como ya imaginaba, que no es oro todo lo que reluce. Este fino mediapunta, ahora cedido en el Elche, siguió estudiando Magisterio y cultivando su pasión por el mundo de la educación y de la economía. Él, que no se reconoce “erudito en nada”, asegura que acabar una carrera e interesarse por la lectura, algo tan habitual en la vida real, es una excepción en un mundo donde, “a pesar del tiempo libre, el nivel cultural medio es pésimo”.

Serendipia (Miguel Pardo) :: Usted aplica aquello de mens sana in corpore sano.
Iago :: Se intenta. Creo que sería bueno para todo el mundo. Estar bien físicamente es fundamental para manejarte en la vida. En mi caso, además, es la base para mi futuro, pero también para la vida.Estudiar viene a ser lo mismo, otra base para mi futuro más lejano.

S :: No todos pueden hacer las dos cosas.
I :: Por desgracia es así. A un trabajador que llega después de ocho horas de curro a casa, es normal que no le queden ganas de hacer deporte. Pero los futbolistas, que no trabajamos demasiadas horas y tenemos tiempo libre... Si no estudian es porque no quieren.

S :: Así de rotundo.
I :: Sí. El que no lo hace es porque no quiere. Puede que haya algún deportista que no pueda, pero la mayoría que no intenta formarse o estudiar estando en este mundo del fútbol es porque no le da la gana.

S :: Una estadística dice que el número de jugadores profesionales de balonmano que tienen carrera universitaria multiplica por diez al número de futbolistas con estudios superiores, ¿cómo se explica?
I :: Por el nivel económico. La gente que vive del balonmano es muy poca, pero la que vive del fútbol es mucha. También influyen los pajaritos que se te pueden montar en la cabeza por todo lo que se mueve alrededor de esto. Hay que tener en cuenta que en categorías como Tercera o Segunda B ya hay prensa pendiente de ti.

S :: ¿Esa excesiva presencia en los medios es un problema?
I :: El fútbol es un mundo que tiene mucha gente alrededor, no sólo en la elite, sino en categorías inferiores, mientras que en otros deportes, como el balonmano, eso no pasa. En el caso de otras disciplinas, son pocos los elegidos que pueden vivir de su deporte, pero incluso estos saben que en cuanto se les acabe la carrera tendrán que buscarse la vida por otro lado.

S :: También hay muchos futbolistas que no vivirán toda la vida del fútbol.
I :: Sí, sí los hay, y muchos. Insisto en que creo que todo esto se debe a la importancia que se le da al fútbol. Yo no hace muchos años jugaba en Regional Preferente y ya hacía entrevistas y me llamaban de la radio. No era ni mucho menos un profesional en el campo, pero fuera de él lo parecía. Esto es un problema porque hay chavales que se lo creen demasiado, no son realistas y se consideran Maradonas antes de tiempo. En el fútbol empiezas muy pronto y si no sabes mantener la cabeza en tu sitio, es difícil mantener el nivel de estudios que llevabas o tu formación.

S :: ¿Y después qué?
I :: Yo conocí mucha gente que pensaba que iba para estrella y aparcó cosas fundamentales como formarse o seguir estudiando. Luego, el fútbol les pegó la patada y tuvieron que buscarse la vida.

S :: ¿Por qué no se dan cuenta?
I :: Porque el fútbol crea muchas expectativas. A veces es la propia familia la que te hace creer que vas a ser una estrella, y otras veces es el propio chaval el que no se deja aconsejar por sus allegados. Además, el entorno que rodea este mundo te hace pensar que tendrás un camino fácil y eso no es así. La mayoría de los jóvenes que se dedican al fútbol se pasan hasta los 35 años compaginando fútbol y trabajo, porque los que llegan a la elite son una minoría.

S :: Nunca pensó usted en dejar de estudiar
I :: No, porque sé que en cualquier momento una lesión te deja fuera. ¿Y después qué? Nadie vendrá a ayudarme y con 30 años no me va a apetecer ponerme a estudiar. Mi objetivo siempre fue formarme como persona y hacer los estudios que a mí me gustaban, al margen de que nunca pensé que podría dedicarme al fútbol profesional. El deporte era un sueño, pero también un hobby.

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